Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

De las cosas #2

 

Cierren los dioses destronados las puertas,

Apaguen las luces que alumbran los pedestales,

Nieguen tres, mil, diez mil veces, mi nombre,

Exasperen los vacíos, las nadas, los ya, mi desconsuelo.

Luzcan ufanos los colmillos del desconsuelo,

Abracen las brasas que brisas atizan.

 

Ya no está

 

Vi su estela, su sombra, su huída,

Empequeñeció mi tamaño de montaña,

Niebla espesa, la más espesa de las nieblas,

Eliminando cualquier rastro en el camino.

Nada quedó. Miento. Todo permaneció.

Obligando planes con su ausencia.

©Chema Madoz, 1987

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Esta entrada fue publicada el enero 25, 2011 por en La maniobra de Heimlich (poesía).
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