Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

la mancha de la mora

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Ustedes ya me conocen. Saben
que puedo darle
mil vueltas
a la misma situación,
sin llegar a una idea
precisa, a una
salida aceptable.

Pero saben también
que en el proceso
me dejo algo:
una tachuela, un jirón,
un borrón, una espina,
un sintagma ebrio,
una instantánea con bronquitis,
un verso averiado.

Cosas inútiles,
en cualquier caso,
para reparar el millón
de añicos de aristas afiladas
en el que se astilla la sombra
que ella ya no proyecta
sobre a la mía.

Ustedes conocen,
además,
de mi obsesión
por recolectar ese enjambre
de partículas de polvo
que el sol sacó a bailar
cada vez que  ella
pasaba junto a la ventana.
Sin objeto alguno.

Pero si,
tal y como dicen,
me conocen,
sabrán también que pondré
una bota delante de la otra
y levantaré nubes minúsculas
en el camino. Hasta
que me siente de nuevo
a recobrar el aliento.
O a contarlo.

Ustedes me conocen:
no me lo tengan en cuenta.

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mora

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Esta entrada fue publicada el octubre 15, 2014 por en Tus pies descendiendo de los pedestales (poesía).
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