—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".
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Las cuatro de la mañana
es una hora extraña:
uno regresa, solo, a casa,
y cierra la puerta,
como quien cose una herida.
Afuera se queda el frío
y las posibilidades.
Es el precio adecuado
para que se queden
encerrados
la sal, los recuerdos
y la lágrima eventual
que, últimamente,
precede al sueño.
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