Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

¡Que no!

Quiero

que me digas que el guiso salió demasiado salado,

y que me expliques que no fui demasiado delicado

en aquel abrazo.

O que estás harta, o que te duele la cabeza.

Quiero que te des la vuelta si te cansas de abrazarme,

y que vuelvas a girarte si acaso

te viene el frío.

Que te moleste si el flequillo

no quedó tan recto

como debería.

O que resoples por mi pesadez,

si te cuento mil veces la misma historia.

Que tengas fiebre y te quejes, quiero,

que se te caiga la tostada por mis dos lados, quiero.

Y quiero que quieras

– de entre las cosas que quiero-

las  cosas que tú quieras,

aunque se tachen de la lista,

todas las anteriores.

 

Si.

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Esta entrada fue publicada el febrero 7, 2011 por en La maniobra de Heimlich (poesía).
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