Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

Cuando te digan jamás

Cuando te digan jamás, y no se haga de día,

cuando las luces perdidas no acaricien más tu piel.

Cuando sepas que no hay más, que no se cierra la herida,

y la memoria podrida no devuelva más que hiel.

 

Cuando te digan adiós, trasvestido de hasta luego,

cuando se extingan los fuegos sin más tea en la que arder.

Cuando se pare el reloj, y no me quede sosiego,

cuando no quede más ruego, ni mañana, ni después.

 

Cuando te digan jamás,

que no hay más,

adios,

cuando se pare el reloj

 

Cuando no exista más yö,

cuando sigas tu camino,

valiente,

cuando te alumbre otra luz.

 

Cuando te digan amor, esbozarás tu sonrisa,

y la palabra precisa extinguirá tu dolor.

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Esta entrada fue publicada el febrero 14, 2011 por en La maniobra de Heimlich (poesía).
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