Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

Permanece

 

Se oyen risas afuera,

quizá se quiebren todas las ventanas,

quebranto amable en constelaciones de cristales,

mientras se hunda el sol, apenas amanecido de auroras olvidadas.

Se acostumbran los ojos

a oscuridades perennes, negruras,

tiniebla dulce y sobria de párpados opacos,

en aquel rincón perdido donde la carcoma devora esperanzas.

Y el odio permanece,

robusto y constante de treinta vidas,

cree, crea, crece, crepita bajo mis manos,

expandiéndose firme por los laberintos de los días vacíos.

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Esta entrada fue publicada el marzo 29, 2011 por en La maniobra de Heimlich (poesía).
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