—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".
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Una mano emerge de la boca de la guitarra para atenazar mi garganta y yo huyo corriendo por un sendero con los brazos atados a la espalda de una silla al despertar compartiendo cama con un maniquí decapitado con un espejo en el pecho que muestra una piraña con los dientes blanquísimos como hojas de guillotina que al caer alumbran las calles en una madrugada limpia de sombras en la que las pisadas de todos los habitantes de la tierra se acompasan a los latidos de la cuerda del metrónomo que descansa encima de la tapa del piano mellado que ella toca con sus manos como pájaros bailarines bajando escaleras blancas y negras sin llegar a resbalar con la saliva y el sudor envoltorio de almas batidas a punto de nieve en su ambición de contrastar con las moscas que crecen en sus entrañas y vuelan en enjambre eclipsando los soles en nubes preñadas de cualquier futuro posible que llueven en la playa donde hundo mis pies como quien hiere el mar salpicando la arena dejando una silueta húmeda similar a otra mano que emerge de la boca de la guitarra para atenazar mi garganta.
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