Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

desierto #1

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Lo malo de los desiertos
es que las dunas se mueven
y el viento borra las huellas
de las caravanas y los perdidos.
Noche helada y sol de cobre
contraen y dilatan al mundo,
deshaciendo piedras y pupilas,
pero nada pueden contra
los huesos del transeúnte.
Hay, acaso, que entornar los ojos,
y enseñar a la propia sombra
a oscilar en el suelo cambiante,
y a permanecer bien pegada
al cordón de los zapatos.
Lo aciago del mar de arena
es que cuesta encontrar leña
para encenderte una hoguera,
ni siquera en el oasis
que tiende burda emboscada,
promesa de tu agua fresca,
llenando mi boca de tierra .
A veces el arenal se gesta,
como seguro bien sabes,
en el pliegue de una sábana
de esperanza deshabitada.
Lo bueno de este desierto,
en el mejor de los casos,
es que invita a un nuevo paso,
no fuera caso que tras
el venidero horizonte
encontrara, al fin, tu playa.

___

dune

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Esta entrada fue publicada el junio 25, 2014 por en tus ojos, mis manos, y otros desiertos (poesía).
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