Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

Doctor Livingstone, supongo…

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Mirar hacia adentro
sin saber qué encontrar.
Con tus ojos o desde los míos,
con legañas de óxido
y manchas de herrumbre.
Pulir ese metal
con las uñas y los labios.

Así, me siento en el bordillo
de la memoria
tratando de decidir
si seguir, inverso,
el curso del río del recuerdo,
para descubrir las fuentes
de la sonrisa primera,
de su génesis
y su geografía.

Acaso, siendo yo un minotauro,
acaso viejo y cansado,
con espuma en la boca,
ahito de laberinto,
de embestir sombras y pasillos.
Bautizarte Ariadna
solo por recoger el sedal
y tapiar luego todas las puertas.

O dejar de mirar dentro,
levantarme,
sacudirme los pantalones,
escupir al suelo,
y andar calle abajo,
esperando encontrarte
en la próxima esquina.

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Livingstone-Sick

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Esta entrada fue publicada el octubre 6, 2014 por en Tus pies descendiendo de los pedestales (poesía).
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