Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

accidental

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Ignoro si es una condena o un don accidental,
esta tozudez mía de congelar cuanto pasa:
las puertas de los bares, la resaca, el olor
de los ladrillos mojados, el sabor
del lápiz en la lengua,
la contracción de la pupila
deslumbrada por los faros de los coches.

No sé si es dádiva o una puta maldición,
esa obtusa obstinación de entresacar palabras
que solidifican ese segundo de la marea,
del deseo, del mordisco y el espasmo,
de la coreografía quebradiza de tu cuerpo en mis manos,
de la autopsia del gemido.

Así que no te equivoques:
aunque no sepa si es regalo o castigo,
has de saber que cuando callas,
cuando te vas, cuando no apareces…
sigues ahí,
suspendida en el tiempo,
corpórea y tangible,
palpable y manifiesta,
como si hablaras,
como si estuvieras.

Porqué yo lo escribo.

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prison

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Esta entrada fue publicada el octubre 8, 2014 por en Tus pies descendiendo de los pedestales (poesía).
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