Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

para la mig(ext)raña

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Me duele la cabeza. Otra vez.
Ya sabes. Esa sensación
de tener el cráneo lleno
de algún líquido espeso
y caliente, que se desplaza
por los instersticios.
Puedo distinguir, incluso,
si me concentro lo suficiente,
su chapoteo viscoso.
Intento, en vano, frenar
la combustión,
para bajar la temperatura, para
parar la oxidación. Intento
decelerar esa sucesión
de imágenes, sonidos,
olores, sabores, conexiones
eléctricas, sinápticas, estúpidas,
para que la calma llegue.
Para que se estabilice el fluído
y se amanse su marea.
Cierro los ojos y proyecto
tu paso en el reverso
oscuro y quebradizo del párpado,
y el desasosiego se doma,
y el latido en la sien se mitiga,
y esa sombra se torna
bendita analgesia.

_

analgesia

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Esta entrada fue publicada el diciembre 5, 2014 por en Tus pies descendiendo de los pedestales (poesía).
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