Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

caras


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Voy a poner esa cara mía, como de no entender nada,
a ver si por fin entiendes que no entiendo nada.
Para que entiendas que me mareo en los equilibrios
y en las equidistancias.
Que apenas sobrevivo en ese estira y afloja,
que me trago enteros los sedales y los anzuelos.
Voy a mirar esa cara tuya, como de que te importa poco,
por ver si entiendo algo. O no.
Es verdad que las anclas se clavan y se tensan.
Es cierto que el lastre dificulta el avance,
y el ascenso.
Pero el carrete de mi cometa está, por tramos, segado
y tal vez se deshilache y se rompa.
Me perderé entonces el olor del aire que desplazas,
la piel erizada como norma, el pan, la sal, el agua,
la risa estallándonos en las sienes.
Te perderás entonces
mis versos aguardando en tu buzón, ese saberme cerca,
el acorde de los ojos y los harmónicos de las pestañas,
la configuración por defecto de tomar, por asalto, tus aledaños.
Voy a poner, entonces, esa cara mía,
como de no entender nada,
realmente es la de entenderlo todo
y no querer creerlo, y seguir tropezando
en ese camino.
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Información

Esta entrada fue publicada el diciembre 23, 2014 por en de ese arte (cuaderno de invierno).
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