Hay mañanas que son
como el sempiterno
recorrido
de los osos
en el zoológico.
Las plantas de los pies
en los mismos lugares,
los mismos músculos
empujando la ida
y la vuelta.
El idéntico gesto
de alzar la cabeza
en el lugar preciso,
no se diera el caso
que estuvieras mirando. _