—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".
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Podría hablaros hoy
—como tantas veces hice—
del milagro de la piel,
del desfile de manos
y el testimonio orgánico
de la ropa por el suelo,
retorciéndose de alegría.
Suena bien ¿no?
Sería capaz de congelar
—ya sabéis de esa manía mía—
la marea exacta de su pelo
derramándose
mientras dormitaba
en el sofá. O las risas,
o las sombras, o las broncas,
o las prisas.
Lugares comunes ¿verdad?
Pero esta madrugada,
con un ojo en el papel
y el otro en la ventana
—con el lápiz en una mano
y el vaso en la otra—,
de nuevo os hablo de esa tarde
en la que yo escribía algo
para ella, y ella, desnuda,
me abrazaba, desde atrás,
y lloraba,
por algún motivo desconocido.
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