—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".
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Esa sensación tan de sala de espera.
Ese tacto áspero y amargo del andén.
Ese olor tan amoníaco y tan peluquería.
El sabor agrio de mostrador de facturación.
Esa curva de la rotonda del polígono.
Los crujidos infames de las luces de navidad.
Ese brillo mate del peaje de la autopista.
El vestíbulo desierto del centro comercial.
El magnetismo pequeño del imán de la nevera.
Ese hielo eterno de la cama de hospital.
El perfume dulce de las aceras mojadas.
Ese ruido de niebla de la cafetera del bar.
Esa herida contusa de las sirenas nocturnas.
La plaza dura con árboles de hormigón.
Ese teléfono tiritando, mudo, en las esquinas.
Esa ropa tendida al sol del desconsuelo.
Esa ausencia de voz en la garganta
y en las manos, ese vacío, esa orfandad.
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