Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

zahorí

______________________

_

_

_

Ser capaz de acorralar mi rostro
y amenazar el gesto para que se muestre,
desde la trinchera de la arruga,
con el barro acumulado de polvo y de sudores.
Aprender la anatomía del don del zahorí
y arañar con las manos la tierra,
llamando —ven— al milagro sin descanso.
Aplicarse en distinguir, en el aire,
el olor de la promesa de la lluvia.
Elegir, en el bar, el rincón perfecto
para vaciar el vaso y llenar las manos.
Ser esa gota que en el cristal condensa
y resbala, indolente, hasta el mármol.

_

Conocer, un día, el sortilegio necesario
para abrazar el agua sin que escape
o me ahogue.

_

agricultores-california-zahories

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el mayo 4, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
Follow Tus ojos, mis manos, y otros desiertos. on WordPress.com

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 364 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: