Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

meritorio

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Mereces la risa
y la caricia.
Mereces la sombra
y el abrazo del agua.

Mereces el paso tranquilo
y la mirada que modifica
todo aquello que observa.

Mereces la delicadeza
de la mariposa en tu párpado.

Digo que mereces la noche salpicada,
y mereces unir los puntos brillantes,
tejiendo el más bello dibujo que merezcas.

Y la luna, mereces, y la luz,
y la sal, y el vino,
y las llanuras inacabables.

Pero la pena, no.

No mereces la pena.

La pena, aun con su disfraz
de poeta inadaptado,
merece tan solo el exilio
de tu cuerpo y de tus manos.

No mereces la pena.
Todo lo demás, mereces.

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aplauso

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Esta entrada fue publicada el junio 18, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
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