Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

V


 

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Llega un momento
en el que tienes que atravesar
una avenida de esas,
cómo de ocho carriles de ancho.
Y te preguntas si serás capaz.
Si tus pies te llevarán a la otra orilla
antes de que el hombrecillo
verde
parpadee y desaparezca.
Los motores berrean, los faros enseñan
los dientes,
en las aguas de ese mar rojo,
separadas por el semáforo.
Hubo un tiempo en que solo era un charco.
Eso le parecía a tus piernas.
Ahora miras, de reojo,
atento a cualquier movimiento, intentando
descontar las rayas del asfalto.
Por supuesto que llegas
—si no, no estarías explicando ésto—,
algo alarmado, dejando la estampida
a tu espalda.
Hasta el siguiente cruce.

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Two-pair-of-old-shoes-try-to-cross-Regent-street-London-on-a-rainy-day

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Esta entrada fue publicada el diciembre 18, 2015 por en intentario.
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