Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".


 

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Una corporación transnacional
ha decidido hacerse con todas
las reservas mundiales de indecisión.

Su objetivo es congelar esa incertidumbre
con determinación líquida —menos mil
grados centígrados— hasta conseguir
una generación de humanos
inasequible a la duda,
inmune al calambur o al titubeo,
un ejército que lo tenga todo claro.

Que acierte siempre.

Que crea siempre haber acertado.

No es una inversión baladí:
llegado el momento en que todos
clamen por una mínima vacilación
(aterrados por el hielo y por la firmeza),
la empresa administrará minúsculas dosis,
facturándolas a precios prohibitivos.

Por eso me he encerrado en casa.
Sentado. Con el rifle sobre las rodillas.
Para defender mis dudas, todas,
con todas mis fuerzas.

O tal vez por otra cosa.
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Esta entrada fue publicada el mayo 6, 2016 por en Uncategorized.
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