Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

cuatro (x3)

_

_

_

En alguna ocasión me creí capaz de río.
Capaz de un ancho cauce sin presa ni navío
que mutase agua mansa en torbellino con brío,
con lomo transparente y el estómago frío.

_
Otras veces no llegué siquiera a un afluente.
Fueron las más: ni lecho, ni rambla, ni corriente,
ni gota de agua escapándose de la fuente.
Ni una mota de sudor perlándome la frente.

_
Sin embargo, me alcanza un poco de niebla espesa,
el fondo de un charco evaporando la pavesa,
ascendiendo y congregando una nube siamesa
que te brinde esa lluvia que te mantenga ilesa.

_

charco-en-la-azotea

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el julio 2, 2018 por en Uncategorized.
Follow Tus ojos, mis manos, y otros desiertos. on WordPress.com

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 440 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: