Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

un día estuvo

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_______________ I
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Nadie nunca se mojó hasta el tuétano.
Creo. Y lo dudo en el momento de escribirlo.
Tal vez los ahogados, tal vez
los que mueren congelados en su sonrisa.
Tal vez aquel tipo que cayó en una trinchera,
en el barro, en el charco, durante horas.
Quizá alguien que murió, se pudrió su carne,
se abrillantaron sus huesos, luego llovió,
pero aún seguía siendo alguien.
_

_______________II
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En cambio, miles conocieron la ceniza.
Cientos han visto alzarse en pavesas
miembros de su cuerpo. Han olido
el humo sincero de su propia combustión.
Y no fue la hoguera, no fueron las ascuas.
Fue esa nieve gris que huye de la gravedad.
Fue lo que un día estuvo, y luego ardió.
Ceniza mojada dentro de nuestros huesos.
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Esta entrada fue publicada el diciembre 16, 2019 por en Uncategorized.
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