Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

un día cualquiera



Fíjense:

Yo podría haber llegado a ser alguien y he acabado siendo cualquiera.
Es una verdadera fortuna. Hoy es el primer día del año,
de un año cualquiera. Y alguien dice que sólo ha pasado un día:
un día cualquiera.

Fíjense:

Mi padre sigue esperando todo lo que le debe el mundo,
mientras mi madre lleva todo ese peso en el alma y las costillas.
Mi hijo le escribe la banda sonora a un futuro sin música y sin piel,
y mi hija ensaya sonrisas de espinas mudas en su laberinto de zarzas.
Entretanto, mi mujer salta las grietas de todos los terremotos
y empuja al sol para que salga un día cualquiera.

Fíjense:

Todo está bien. Todo está como alguien podría esperar.
¡Cualquiera diría! Tengo una guitarra nueva
con la mejor correa del mundo. He perdido suficiente lastre
como para creer que igual vuelvo a escribirme
las palabras que expliquen a un tipo cualquiera. Si es que
le interesan a alguien. Sí, es que les interesan a cualquiera.

Fíjense:

Devengaré algo de la deuda del padre. Aliviaré un poco de ese peso
que dobla la espalda de la madre. Tocaré la partitura del hijo
con esa guitarra de correa magnífica. Tragaré todas las espinas
de la hija para que recobre la voz sin eco ni sordina. Taparé las grietas
a los pies de mi niña, agarraré con mis manos cada linde del abismo.
Aún puedo hacer eso: habrá sol mientras pueda. Y me escribiré:
seré alguien explicando a este cualquiera.

Fíjense, o no se fijen:

Eso no lo hace alguien. Eso lo hace cualquiera.

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Esta entrada fue publicada el enero 1, 2025 por en Uncategorized.
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