—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".
Una escala,
una maleta que rueda,
por las mismas calles
que pisamos tan juntos, en otro tiempo.
Algunas risas,
ella, sus amigos, y yo mismo, mirándonos
desde lo alto, como dicen que se ven
las cosas cuando uno ha muerto, sin otro tiempo.
Tres veces me miró,
diréctamente a los ojos.
En la tercera, a través de un espejo,
me pareció descubrir matices de otro tiempo.
Y, al final,
(otro final, harto, completo, repleto y colmado de finales), una sonrisa, una prisa,
un marcharme sin volver la cabeza, y un volver la cabeza para no marcharme,
justo después de:
Un abrazo
tan suave, leve, breve, que no
fue, ni suficiente ni nunca, ni en este
ni en otro tiempo.
Un abrazo, un segundo,
un instante, un momento,
un eterno fecundo,
una ausencia de tiempo.
Un abrazo, ni de este, ni de otro tiempo.