Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

Llueve en el fin del mundo

Llueve en el fin del mundo

como si nunca antes lo hubiera hecho.

Llena el agua los surcos,

anega y riega y juega en los charcos,

y las gotas estallan violentas,

como disparos mojados.

 

Llueve en el fin del mundo,

en mi puerta, en mi techo,

sobre mí.

 

Para que en otros parajes

la brisa cálida y tierna lama

sus manos y su pelo,

para que ese agua se filtre desde aquí

y fluya, camine, viaje, vuele, nade…

y moje sus pies

a sus pies.

 

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Información

Esta entrada fue publicada el marzo 12, 2011 por en La maniobra de Heimlich (poesía).
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