Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

efecinco: fe

Si esta noche yo abrazase una guitarra

contemplando mi reflejo en la ventana,

si las tablas de los naúfragos se ahogaran,

naufragando entre las sombras, tu silueta.

 

Los jirones de mis manos deshilachan

las esquinas mal dobladas de este sueño.

Pesadilla, marejada, mal de alturas,

pocas luces apagadas y vacías.

 

Sé que nunca, sé que siempre, sé que adiós,

pero todo lo que ignoro es demasiado.

Pero sé que cuando el alba se resista

lloverá como nos llueve cada día.

 

Esta noche, tu guitarra se encabrita.

Clava astillas, rompe uñas, hiere dedos.

Suena, llora, canta, gime, sangra, grita:

partituras de mi abrazo en tu cintura.

 

Un comentario el “efecinco: fe

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Esta entrada fue publicada el marzo 16, 2011 por en La maniobra de Heimlich (poesía).
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