Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

Ha de haber una tormenta

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Para que el día nos halle en una playa manchada
de sombras y de esqueletos.
Y que la mar nos acoja como a los peces eternos
y a los benditos naufragios.

Ha de haber una tormenta.

Para que andemos andenes, y railes que adormezcan
a viajeros y suicidas.
Y que vaciemos de un trago botellas y corazones,
como una estricta promesa.

Ha de haber una tormenta.

Para que llegue la noche que desampare y destierre
a los amantes y monstruos.
Y que un mal rayo nos parta con un crujido de hielo,
en dos mitades perfectas.

Ha de haber una tormenta para nadie se salve,
para que todo se encienda, para saldarte las deudas,
para limpiar las heridas, las cicatrices de niebla,
el polvo de los cristales, los truenos en la cabeza.

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tormenta

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Esta entrada fue publicada el octubre 4, 2013 por en La maniobra de Heimlich (poesía).
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