Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

prosopagnosia

Apenas recuerdo su cara.
Incluso después
de mirar alguna fotografía
no consigo reconstruir su rostro
con los labios de la memoria.

Guardo, sin embargo, registro preciso
de cómo me desataba

de la premura de las anclas,

de la terquedad de las raíces,

de la dulce anestesia de las cadenas,

del lastre siniestro de los cimientos y las hipotecas,

de cómo me inoculaba

la urgencia del condenado,

la dignidad de los pecadores,

el entusiasmo del suicida,

la hospitalidad de las caderas,

la metódica dedicación del coleccionista.

Caminamos juntos, un tiempo,
con un pie, cada uno, a cada lado,
del epicentro de nuestros terremotos.
Nadie debería cantar con un espejo a su espalda.

Cuando la conocí llevaba una cazadora
con el cuero cuarteado en los codos,
y en los hombros.

Desalojaba niebla a su paso.

Apenas recuerdo su cara.

.

noface

Deja un comentario

Información

Esta entrada fue publicada el noviembre 8, 2013 por en Como quien de eterno caer padece.
Follow Tus ojos, mis manos, y otros desiertos. on WordPress.com

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Únete a otros 166 suscriptores