Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

Síndrome de Cotard

BIRTHNo sabemos morir.
Lo hemos olvidado
a pesar de que estemos
genéticamente dotados
para cruzar ese puente,
como todos los animales.

Debería ser tan fácil
como un abandonarse,
un dejarse ir
por un túnel, un pasillo,
por la umbría de una arboleda.

Nos obcecamos en edificar
en el velo de nuestra frente
ese estertor final,
ese fundido a negro,
las lágrimas de los nuestros
—si los hubiera, si las hubiere—
perlando nuestro ocaso.

Olvidamos, petulantes,
que cualquier final debiera
ser el cese de un motivo,
no el objeto, ni el sujeto,
ni la causa primera

No sabemos morir
porque olvidamos, muertos de miedo,
vivir como si todo acabara
hoy, ahora, en este preciso momento.

La planta de la pita
florece una vez, y muere.
Florece bien.

No sabemos morir:
olvidamos que ya estamos muertos.

Un comentario el “Síndrome de Cotard

  1. anatomiadelaintimidad
    diciembre 13, 2013

    es fuerte, me gusta mucho

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Esta entrada fue publicada el diciembre 13, 2013 por en Como quien de eterno caer padece.
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