Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

horror vacui

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Sugiere que queme mis libros
y componga con las cenizas la tela de una cometa.

Que destierre mis guitarras, propone,
para librarme del lastre en el ascenso.
O en la caída.

Que me despoje de armaduras, apunta,
que ofrezca mi pecho a los filos,
mi cuello al colmillo,
mi sangre a la grieta.

Para ser.

Mientras,
ella edifica estantes de niebla,
clasifica recuerdos, billetes,
sellos del pasaporte.
Amontona caminos en sobres de sombras.
Trenza las estelas de los aviones
y las cose con sonrisas a su maleta.

Para ir.
Para ser yendo.

Y yo
fortifico la raiz.
Acaso anudo el ancla.
Y sueño con esa pira
de toda página escrita,
con el fósforo en la mano
hasta quemarme los dedos.

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estanteria

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Esta entrada fue publicada el enero 29, 2014 por en Como quien de eterno caer padece.
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