Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

homiclofobia

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Los habitantes de la niebla rezan
para que eclipse la luz que amamanta,
para que anide en los párpados
el velo y la telaraña.

Acometen contra la primavera
como quien embiste pelvis y cinturas,
a tientas en la penumbra.

Golpes de riñón, espasmos,
que derriban la empalizada
de cualquier amanecer posible.

Alzan, sí,  sus cabezas,
hinchan así sus pulmones
de brumas y de vapores,
y lloran la carcajada
en silenciosa diástole.

Pisan, y no adivinan
si en su larga travesía
sus pies se hunden en barro,
o caminan sobre una nube
de lágrimas y cadáveres.

Los habitantes de la niebla saben
que mudarán la piel de sus almas
deshilachada en jirones
por los filos de la mañana.

mist

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Esta entrada fue publicada el marzo 11, 2014 por en Como quien de eterno caer padece.
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