Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

naftalina

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la primera vez que
morí
colgaron mi piel de una percha,
en la barra de un armario

luego cerraron las puertas
como quien quisiera vetar
cualquier intento
de fotosíntesis

una franja de luz,
a ratos,
estrecha y afilada,
fue el único alimento

unas alas, a veces, se batían
en lo oscuro,
crujiendo de celofán, de ramas secas,
de leña ardiendo, crujían,
pero agitaban el aire espeso
de la cerrazón acolchada,
como un aliento, un remedo de consuelo

y la piel colgada se erizaba
ansiando el aterrizaje
de una polilla cualquiera

la segunda vez que morí
mi única compañía
fue
la naftalina

_____________________

 

naftalina

2 comentarios el “naftalina

  1. crispenp2
    abril 7, 2014

    Me has llevado del asombro, que aún me asombra la muerte, a la ternura, la sonrisa y vuelta al asombro desde “una franja de luz…” Me siento una polilla cualquiera que morirá, llenita de naftalina. Enhorabuena David, y gracias

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Esta entrada fue publicada el abril 7, 2014 por en Como quien de eterno caer padece.
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