Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

tus pies…

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Se acentuarán los estragos en mi cara,
ahondará la arruga en su curso,
afilarán las horas las aristas del alma,
y de la quijada.

Pero algo habrá que se haya pulido,
perfeccionando,
dotando de herramientas mejores
y más dispuestas al entendimiento
reposado, ya no impetuoso.
No será el hueso quebradizo
ni el músculo laxo de contracciones.
Ni siquera el nervio exhausto
que demora su conexión y su reflejo.

Tal vez sea la luz en la cueva remota
de todos los héroes derrotados.
O esa gota primera que se derrama
de cualquier vaso colmado.
Quizás, tan solo la sonrisa perpétua
de haberme sabido tuyo
el tiempo que dura un relámpago.

Con eso basta
para dormir este sueño perenne,
desafiando a la pesadilla
y a la vigilia.

_

tired

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Esta entrada fue publicada el septiembre 24, 2014 por en Tus pies descendiendo de los pedestales (poesía).
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