Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

un semáforo en Berlín

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El desconcierto nace
cuando el eco
no te devuelve
el grito.

Acaso sea
esta desorientación
la de cruzar una calle,
esperar en un portal,
aguardar una llamada,
esquivando
la volutas de vaho
de mi propia garganta.

La confusión
—como dos espejos
paralelos—
multiplica el crujido
del tendido eléctrico,
y desenfoca
la intermitencia
del semáforo.

Y su hombrecillo
camina o se detiene.
O se apaga.

La grieta se ensancha
cuando a mi grito
no le sigue
tu eco.

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semaforo berlin

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Esta entrada fue publicada el septiembre 27, 2014 por en Tus pies descendiendo de los pedestales (poesía).
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