Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

vetas (y carbonato cálcico)

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Quizás hayamos notado
los cristales de sal
que el mar edifica
al evaporarse en las manos.
Tal vez sepamos entonces
de su fragilidad
y del filo de sus aristas.

Puede que escucharáramos
la luz rebotando
por las calles abarrotadas,
esquivando las sombras
de los zapatos iracundos
de los transeúntes.

Es posible que conozcamos
las grietas que el tiempo
y el viento y la lluvia
y su furia, ensanchan sin prisa,
en la superficie
macilenta del mármol.

Pero nunca aprendimos
a sedimentar las horas,
a considerar cualquiera
de ellas como la última.
Ni siquiera supimos
arrancar de nuestra carne
las agujas de todos los relojes.

_

vetas

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Esta entrada fue publicada el septiembre 30, 2014 por en Tus pies descendiendo de los pedestales (poesía).
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