Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

un semáforo en Berlín

_________________

_

El desconcierto nace
cuando el eco
no te devuelve
el grito.

Acaso sea
esta desorientación
la de cruzar una calle,
esperar en un portal,
aguardar una llamada,
esquivando
la volutas de vaho
de mi propia garganta.

La confusión
—como dos espejos
paralelos—
multiplica el crujido
del tendido eléctrico,
y desenfoca
la intermitencia
del semáforo.

Y su hombrecillo
camina o se detiene.
O se apaga.

La grieta se ensancha
cuando a mi grito
no le sigue
tu eco.

_

semaforo berlin

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el septiembre 27, 2014 por en Tus pies descendiendo de los pedestales (poesía).
Follow Tus ojos, mis manos, y otros desiertos. on WordPress.com

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 378 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: