Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

(con)mover

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Despierto y conjuro esa fuerza motriz
que impele los días y las horas
y hace virar el ángulo de las sombras,
empujando soles y estrellas
consecutivas.
No sé si la muevo o me mueve
—pienso mientras provoco
remolinos horarios en el café—.

Tal vez sea esa fuerza la que lleva
a soñarme en tu sueño, a inventar
tu conmoción, tu estremecimiento,
a imaginar, a recordar
(ese sinónimo asesino implacable),
que una vez yo fuera la causa
—la ducha no se lleva por el desagüe
ni las ganas ni la espera—.

Quizás sea ese el motivo secreto
del emotivo espasmo, del latido
sincopado de ese mover contigo,
de ese conmover nuestro
que es origen y objetivo
—la calle nos recibe, a mis pasos,
a los tuyos. Nos basta con movernos—.

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conmocion

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Esta entrada fue publicada el noviembre 21, 2014 por en Tus pies descendiendo de los pedestales (poesía).
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