Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

casa de empeños

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Escuchar lo que tengas que decirme
desde el precioso envoltorio
que contiene tus pulmones y tu garganta.
Desde la caja de resonancia
que se amplifica con mi sombra
y con mis rincones.

Mi angustia no eres tú:
el no tú es mi zozobra.

Leer ese braille bajo tu ropa,
en tu piel los sintagmas
y las desinencias móviles,
elásticas y variables.
Aprenderme esos verbos que son carne
que conjugan versos entre mis dedos.

Tú no eres mi desasosiego:
mi congoja es tu ausencia.

Amasar el polvo suspendido
en el aire, con tu agua, en un barro
de risas y sueño, moldear un instante,
sellarle las grietas de las despedidas.
Ordenar las piezas de esa porcelana
una vez se quiebre.

Mi ansiedad no eres tú:
el no tú es mi ansiedad.

_
_empeños

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Esta entrada fue publicada el noviembre 25, 2014 por en Tus pies descendiendo de los pedestales (poesía).
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