Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás. 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

nudos

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A veces oculto las manos
tras la espalda, o cruzando
los brazos sobre el pecho,
o apretándolas fuerte
dentro de los bolsillos.
No por el frío, ni por la rabia,
ni siquiera por alguna extraña
verguenza de mostrarlas,
sino porqué de nada sirven
si esos dos pájaros asustados
no se posan
en una guitarra o en esa cintura
bajo esa camiseta,
sino prenden algo que escriba,
que manche, que dibuje
siluetas de otras manos
unidas a brazos unidos
a cuerpos que se funden
en una sombra, en un contraluz
inventado, desenfocado,
En un beso lúbrico y telúrico,
cosido por imanes y pinzas.
A veces cruzo las manos
en nudos imposibles
de ramas sin fruto, de hueso
y tendones trenzados
que se animan —y crujen—
con un soplo que,
por imposible,
invento.

_

besoarissa

 

 

 

 
 
 

 

'El beso'© Antoni Arissa. 1930-36

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Esta entrada fue publicada el diciembre 1, 2014 por en Tus pies descendiendo de los pedestales (poesía).
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