—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".
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Mece despacio las caderas de la tarde.
Adormece el día en sus últimas horas.
Reaparece su gesto cómplice y tranquilo.
Acontece entonces la postrer maravilla.
Viene despacio, estremece la luz fugitiva.
Inunda —y no sé a qué razón obedece—.
Luego, no desfallece el aliento que se anuda.
Lega, desnuda, el destino que merece, a la piel.
Agradece, la tarde a la noche, su líquido huir.
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