Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

director’s cut


 

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Los ojos medio entornados
me permiten conservar
cierto desenfoque
sobre la realidad.
Es narcótico
deformar los contornos,
por ejemplo,
de ausencias y silencios,
desvirtuar las sospechas.
Es analgésico difuminar
las dudas.
Aunque sea solo a medias,
consigo desfigurar
el peso marmóreo
de lo objetivo,
el lastre asfixiante
de lo empírico.
Mis ojos medio entornados
—lo mejor de mí, dicen,
después de mis manos
a medio abrir—
iluminan tu regreso,
aunque eso no pase.

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Esta entrada fue publicada el enero 14, 2015 por en de ese arte (cuaderno de invierno).
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