Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

peso atómico


 

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Se mide la fortaleza
por el número de veces que te levantas,
después de caer.
Y no debería.

Se considera duro
a aquel que devuelve, uno por uno,
todos los golpes.
Y no es así.

La cantidad
de cicatrices que adornan un corazón,
es un índice de su resistencia.
Y eso es mentira.

Asi que,
no te dejes engañar:
no permitas que calculen
el peso atómico de la ausencia,
no dejes que resuelvan
el volumen exacto del desasosiego,
la ecuación perfecta de la maldita
equidistancia.

Y si lo haces,
si consientes
—fuerte, duro, con cicatrices,
desasosegado, lejos, sin su piel—,
que sea con una sonrisa.

Por si regresa.

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Esta entrada fue publicada el febrero 11, 2015 por en de ese arte (cuaderno de invierno).
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