—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".
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Temo, ahora que el agua parece estancada,
ahora que las luces, por fin, se apagaron
y se desvaneció ese aroma de amoníaco
de paredes y papilas,
temo, digo, que el invierno se eternice
y mi mano no descanse de intentar el invento
del fuego del papel y de la tinta,
del recuerdo afilado y macilento.
Temo que no vuelva y temo, digo,
no verla, no saberla, o saberla lejos,
o saberla en otro, en otra luna llena
por una cara y vacía por la otra espalda.
Pero más temo, digo, que regrese y yo acuda
a estrellar mi esperanza contra sus muslos,
a encallar mi nave en sus arenales
—por falta de anclas y de dársenas—.
Temo a que llame y temo a que calle, digo,
a la condena de buscar su pelo entre el gentío,
a que aparezca, de repente, en la niebla.
A que ya nunca, temo, su sombra y la mía, digo,
coincidan juntas y superpuestas en el mismo suelo.
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