Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

lecciones


 

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Que un marinero me muestre
cómo hacerme el equipaje,
que un fresador me enseñe
a limar las asperezas.
Que un librero viejo me instruya
sobre el arte de apilar libros,
y un violinista ciego me explique
los colores de la melodía.
Aprender del campesino
a hundir las manos en la tierra
y compartir con el farero
el ritmo de las mareas.
Leer el futuro en el brillo
de los ojos de mis hijos
y cartografiar los caminos
con migajas de pan duro.
Que una puta sabia me indique
como cotiza la humedad
y que el último camarero
me diseñe las resacas.

Finalmente,
que un día, con calma, me cuentes
este desastre de no olvidarte.

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Esta entrada fue publicada el febrero 23, 2015 por en de ese arte (cuaderno de invierno).
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