Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

hueco


 

_

Haya en mi memoria
sitio para las expectativas.
Para las semilla de futuro,
quede, tal vez, en mis campos,
un páramo fértil.
Ojalá resten en mis desagües
esquirlas de cristales,
esperando el siguiente trago,
o tu próxima aparición.

(el humo, la niebla, tu voz,
susurrando mentiras dulces
al oído de la madrugada,
mientras la miel resbala
desde los labios hasta el sexo
de la noche entregada).

Que exista el hueco
entre mis manos,
el origen del mundo,
el centro del universo.

No hablo de cualquier otra cosa:

hablo, precisamente
—aunque suene pretencioso—,
de mis propias manos.

Ni hablo de una cosa cualquiera:

exactamente, hablo
—a pesar de parecer presuntuoso—
de tu cuerpo en ellas.

_

árbol-de-hueco-35038628

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Esta entrada fue publicada el marzo 6, 2015 por en de ese arte (cuaderno de invierno).
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