Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

después

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Te descubriré derramada en el sofá
y será esa toda la luz que quepa en ese día.

Me sorprenderás eclipsando la madrugada
en el cristal de tus ventanales,
con las manos en los bolsillos.

Encontraremos una constelación de partículas
de polvo, suspendida aleatoria
en el quicio de la mañana,
y dibujaremos en ella las rutas precisas
para desorientarnos en todos los caminos.

Entonces pensaremos la lluvia, tensaremos las nubes
hasta que se desgarren, y arañaremos la tierra
para que el agua ahogue todas las semillas.

Separaremos los estertores de los gemidos
—esa tarea desmedida y extraordinaria—,
y rellenaremos las almohadas
de calendarios y de andenes.

Luego, ya, el después será tan leve
como ala de insecto al trasluz de una hoguera.

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mosca

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Esta entrada fue publicada el abril 13, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
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