Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

estentóreo

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Cuando el suelo está caliente
las gotas de lluvia,
a veces, no llegan a tocarlo.
Se desvanecen.
Desaparecen
a escasos centímetros del suelo.

De la misma manera,
en ocasiones,
las manos que impulso
no llegan a tocarte.
Se aproximan.
Se detienen
en esos dos o tres milímetros
previos al contacto.

La lluvia y nuestras manos
conocen de combustiones
espontáneas,
saben de evaporaciones
estentóreas.

Y saben,
también,
de la chispa y la tormenta.

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Esta entrada fue publicada el abril 20, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
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