Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

desague

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Mi casa es extraña cuando llueve.
A veces las paredes dejan filtrar
algo de la lluvia.
Como un aviso, como una alarma,
una emergencia.
Aún y así me siento
curiosamente tranquilo
cuando llueve en mi casa.
y me siento a ver, también,
como se astilla la luz
en los faros de los coches.
Tiene algo, mi casa, cuando llueve,
de sumidero, de desagüe,
de crecida o de marea,
de herida y hemorragia
que ni se obtura ni se detiene.
Debe ser por eso
que las ventanas me contagian
el sarampión de las lentes convexas
desde las que te veo
en todas las perspectivas
y posibilidades.
O la extraña fiebre
de respirar bajo el agua,
en mi casa, cuando llueve.

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sumidero

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Esta entrada fue publicada el abril 26, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
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