Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

requisitos

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Cuando invento bandadas de pájaros
tengo que pensarles primero
sus tendidos eléctricos.
Es una condición imprescindible.
si no, ¿dónde se posarían?
¿dónde escribirían su morse
circunstancial? ¿en qué lugar
establecerían su cuerda floja?

Cuando pienso en vías y vagones
tengo que escribirles antes
sus túneles, sus andenes
y sus cambios de agujas.
Para que no discurran
en paralelas eternas,
para que se les dé la casual
oportunidad de un cruce.

Y, sí,
cuando deletreo mis manos
—o anoto cualquier cosa en ellas—,
tengo que hablarles ligero,
para que no se impacienten.
Les pido que recuerden
cuando te tocan, y entonces,
las aves tienen morada,
los trenes frenan exhaustos,
y ellas escriben para rozarte.

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estorninos-dinamarca

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Esta entrada fue publicada el mayo 10, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
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