Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

cuentos

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Nos pusieron en fila
y nos contaron todos los cuentos
para asustarnos. Uno tras otro.
Y a fe mía que lo consiguieron.
Uno a uno tiritamos de miedo,
con sus fábulas casi tan crueles
como el hombre.
Mantuvieron altos nuestros niveles de odio,
nuestra concentración de veneno,
nuestros reflejos.
Nos concedieron, también,
alguna tregua ocasional.
Necesitábamos esos cuentos para vivir,
para saber escondernos a tiempo,
para decidir cuándo cerrar los ojos
y apretar los dientes.
Algunos cuentos fueron Dios,
otros fueron tú, la mayoría
fuimos todos nosotros
en cualquier circunstancia,
en cualquier compartimento estanco
dentro de nuestro cráneo,
de no ser  por los orificios
por los que nos contaban,
por los que contamos,
los cuentos.

fin

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Disturbing-fairy-tale-8

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Esta entrada fue publicada el mayo 11, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
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