Tus ojos, mis manos, y otros desiertos.

—«Hace más de trescientos poemas que no escribo la palabra horizonte. Por algo serás». 'Será', en "Pintura roja y papel de fumar".

18:15:32

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Solo un rato
amontonándose encima
de otros muchos.
Una hora escasa
sedimentando
y pretendiendo aferrarse
a la esfera; tanto
como le resulte posible.
Unos minutos que se encuentran
a medio camino
entre la prisa que avanza,
la rueda que derrapa
y los brazos que se abren
a un cuerpo o a un vacío.
Solo un rato,
y querré que no haya
más rato.
No hablo de relojes parados,
ni de montículos
de arena
obturando el ojo
—que es pasillo—
de un compartimento
de cristal, a otro.
Si no de un rato
detenido,
congelado,
en el que nada,
ni el rato,
ni la sombra,
avanza.

_

rato

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Esta entrada fue publicada el mayo 28, 2015 por en Lecciones de anatomía para suicidas inexpertos.
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